Lo que perdí y lo que gané al mudarme a Alemania (respecto a sanidad)

Hace dos años y medio que vivo en Alemania, en este tiempo he pasado ya dos veces por todas las revisiones anuales (dermatología, oftalmología, ginecología, odontología, cardiología,...), he tenido que visitar nuevas especialidades (angiología, reumatología,...), acudí dos veces a urgencias (en horario normal y a las 3 de la madrugada), acompañé a mi marido al neurólogo y a mi hijo al pediatra... y por supuesto, mis revisiones periódicas en nefrología. Así que creo que he experimentado el sistema alemán lo suficiente como para hacer balance y ver lo mejor y lo peor que me ha dado a mí cada país. 



Quiero hacer hincapié en lo de "a mí" porque no pretendo hacer una comparativa política entre ambos sistemas sanitarios, voy a hablaros única y exclusivamente de mi experiencia personal. Habrá cosas que varíen según regiones u hospitales, tanto en España como en Alemania. De modo que si no te sientes reflejado o no compartes lo que diga sobre alguno de los países será simplemente que tú y yo hemos vivido experiencias diferentes.

Voy  empezar por situar un poco la acción. 

Cuando hable de mi experiencia en España me estoy refiriendo a la comunidad de Madrid, concretamente yo vivía en Alpedrete, una población de la sierra de Madrid con aproximadamente 14.000 habitantes. Aquí en Alemania vivo en Ulm, una pequeña ciudad de unos 125.000 habitantes situada al sur, a orillas del Danubio, en el estado de Baden-Wurtemberg.

Como siempre me ha gustado ver el lado bueno de las cosas, empezaré por lo que perdí y así dejo para el final lo que gané y termino con buen sabor de boca.

Pero antes voy a hablaros de en qué no he notado diferencia. No he notado diferencia en la calidad de los médicos. Siempre he dicho que en España tenemos médicos muy bien cualificados. Aquí también me han tocado buenos profesionales. Quizás a alguno os haya venido a la cabeza mi experiencia con el reumatólogo. Cierto, aquello fue lamentable; pero igual podría hablaros de un dermatólogo en España que también da para una historia de terror. Afortunadamente en ambos países esas han sido las excepciones y los buenos profesionales la norma.

Y ahora sí me meto de lleno en el título del post.

 

Lo que perdí

Bueno, sin duda lo que más echo en falta es poder comunicarme de forma fluida con mis médicos. Sí, ya sé que eso no tiene nada que ver con el sistema, es un problema del idioma. Pero poder hablar fluidamente en la consulta es algo que considero fundamental (sobre todo cuando te llegan nuevos diagnósticos como me ocurrió a mí este año) y por eso, hoy por hoy, esta es para mí la pérdida más significativa.

También he perdido la confianza de estar tranquila ante el futuro. Vivir aquí me gusta mucho, nos gusta a los tres y no nos importaría quedarnos, de hecho mi hijo ya no quiere volver. Pero me resulta muy difícil (incluso doloroso) hacer planes a largo plazo en este país sabiendo que ocupan un puesto bajísimo en la lista de donación de órganos que como sabéis encabeza España. Y esa diferencia no es nada baladí; si en España el tiempo medio que hay que estar en lista de espera para recibir un riñón es de unos 18 meses, aquí en Alemania esa cifra se dispara hasta los 8 años. Eso produce sin duda mucha más incertidumbre ante el futuro.

Otra cosa que perdí fueron algunas pruebas gratuitas. Concretamente, una vez al año me hacían una mamografía (aunque aún no estuviese en la edad) por ser paciente de riesgo, aquí me la tengo que pagar. También tengo que pagarme la prueba del glaucoma que en España entraba en la revisión de la vista. En realidad ambas pruebas las paga también el seguro si se considera que son imprescindibles, lo que pasa es que yo no entro en sus criterios. 
Pero tampoco quiero confundiros pensando que aquí el seguro cubre menos cosas, en realidad cubre cosas diferentes. Por ejemplo, de la ortodoncia de mi hijo me cubre el 80% (yo pago el 20 mientras que en España pagaría el 100%)

Lo que gané

Lo que gané fue tiempo, muchísimo tiempo y eso se traduce en calidad de vida. Por que cuando te "roban" el tiempo (sí, sí, he dicho robar) es imposible tratar de normalizar tu vida. 

Cuando vivía en España siempre les comentaba a los profesionales que me parecía una pena que con todo el esfuerzo y dedicación que le pone el sistema sanitario para trasplantar a la gente y que puedan llevar una vida normal y luego el mismo sistema se encarga de arruinarte esa posibilidad exigiéndote un tiempo incompatible con una vida normalizada. Su respuesta siempre era que tenía razón, pero que no había otra posibilidad. Pues yo ahora les digo que sí la hay y que bastaría que miraran fuera de sus fronteras para encontrarla.

Empezaré por deciros que aquí las revisiones de nefrología me las hacen cada 6 semanas  y en España eran cada 3 meses. ¡Pero cómo! estaréis pensando. Acabo de decir que en Alemania voy el doble de lo que iba antes, entonces ¿cómo puedo haber ganado tiempo? Pues lo vais a entender perfectamente en cuanto comparéis los dos relatos que vienen a continuación.

Esta era mi rutina médica en España:

Día 1
  • Trayecto a la clínica.
  • Extracción de sangre y entrega de muestra de orina.
  • Trayecto de regreso de la clínica. 
Día 2
  • Trayecto a la clínica.
  • Consulta en nefrología.
  • Trayecto de regreso de la clínica.
Día 3
  • Trayecto al ambulatorio.
  • Consulta para pedir las recetas de mi medicación.
  • Cola para dejar en secretaría las recetas que tenía que firmar el inspector médico.
  • Trayecto de regreso del ambulatorio.
Día 4
  • Trayecto a la clínica.
  • Cola y recogida en la farmacia del hospital del medicamento que el inspector se negó a aprobarme a pesar de que la ESPECIALISTA dijo que lo necesitaba.
  • Trayecto de regreso de la clínica.
Día 5
  • Trayecto al ambulatorio.
  • Cola para recoger las recetas ya selladas por la inspección.
  • Trayecto de regreso del ambulatorio.
 
Y como ni en la farmacia del hospital, ni el inspector, me daban pastillas para más de 30 días, esta historia tenía que hacerla cada mes.
Y no hablemos de los horarios, que eran de lo más compatible con cualquier jornada laboral (por si no se nota estoy siendo sarcástica) En nefro no atendían hasta las 9:00 y el horario para recoger la medicina en el hospital era de 10 a 12.
Y yo pregunto: ¡¿Así se puede normalizar una vida?!

Esta es mi rutina médica ahora:

Día 1
  • Trayecto a la clínica.
  • Petición de recetas en secretaría.
  • Consulta con el nefrólogo (que de paso firma y me entrega las recetas que han preparado en secretaría)
  • Extracción de sangre y recogida de orina.
  • Trayecto de regreso de la clínica.
Día 2
  • Llamada telefónica para conocer los resultados de los análisis. Si todo está bien no vuelvo hasta seis semanas después (esto es lo habitual) Si consideran que tienen que verme antes pues me dan una nueva cita. Si tengo que variar la medicación  simplemente paso por secretaría cuando pueda (dentro del horario pero sin pedir cita) y recojo la nueva receta. 
Además, al ser enferma crónica que se supone que debe llevar una medicación de por vida, las cajas que me entregan en la farmacia siempre son de 100 pastillas. Incluso los inmunosupresores que tomo dos veces al día me alcanzan para casi dos meses, así que ni siquiera tengo que pedir recetas en todas las revisiones.
Como me gusta pedir la primera cita y así no tener que esperar a que me atiendan, a las 7:15 entro por la puerta del hospital y a las 8:00 estoy despidiéndome hasta seis semanas después.
¡Así, sí se puede normalizar una vida!

En resumen, lo que en España me llevaba un par de mañanas completas y me exigía 5 días de viajes (10 trayectos), un montón de colas y mucho tiempo en salas de espera. Aquí en Alemania se reduce a 2 trayectos y 45 minutos dentro de la clínica.

Seguro que ahora ya entendéis lo de que he ganado tiempo. Aunque sería más acertado decir que he dejado de perderlo, por eso dije al principio que en España me "robaban" el tiempo.

Ah y como dato, lo de la extracción de sangre vale para cualquier consulta. Cuando vas al médico de cabecera o a cualquier especialista, sea el que sea, si considera que necesita una analítica te hace pasar a una salita de extracción junto a la consulta y allí mismo en el momento te sacan sangre, sin que tengas que venir otro día.

Mi conclusión de todo esto es que me parece una auténtica pena que, en la era de la globalización y la conectividad, en realidad los países estén tan aislados en sí mismos que no sean capaces de trascender más allá de sus propias ideas y de hacer las cosas a su manera. ¿Por qué no aprender de los que ya han demostrado que lo hacen mejor, en lugar de tanto mirarse el ombligo?

Qué maravilloso sería que España copiase el sistema de atención en consulta alemán y Alemania adoptase el sistema español de donación y trasplante. Pero de momento me temo que eso es una utopía.

Foto: ABC

Comentarios

  1. Hola Esther! Eso es lo que estoy viviendo yo desde hace casi un año, estoy más tiempo en el hospital en consultas y pruebas que en mi casa, casi...
    Todavía queda mucho que mejorar y avanzar en la sanidad española, saldríamos ganando tanto médicos como pacientes.

    Un saludo.

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    1. Desgraciadamente es el pan de cada día de muchos enfermos crónicos. Y si se trata de pruebas al menos sabes que lo están haciendo por tu bien, para controlar tu salud; pero cuando es solo burocracia como en el tema de que el especialista no te pueda dar las recetas y tengas que ir al de cabecera y luego esperar al sello de inspección y, etc. Entonces sientes que te están tomando el pelo y, como digo en el post, que todo el esfuerzo de los médicos por darte una vida lo más normal posible luego lo echan a perder. A veces me pregunto si los que se encargan de legislar y planificar esas cosas piensan que a los enfermos crónicos nos sobra el tiempo y tienen que entretenernos con algo ;)
      Espero que vayan bien todos tus "safaris" Un beso

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  2. Otro tema en el que los sistemas son muy diferentes es el de las urgencias. Aqui tienes que saber de antemano a qué tipo de urgencia debes dirigirte, porque si se te ocurre presentarte en urgencias traumatológicas cuando te duele la tripa te mandan a otro sitio. Sin embargo en España todos los hospitales tienen urgencias generalistas: te presentas en la puerta y ellos te redirigen. Eso sí en España no recuerdo haber estado en urgencias menos de 7 horas...

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  3. Se dan muuuuchos viajes inútiles, cosa que deberían tener en cuenta cuando eres un enfermo crónico.
    Yo tuve que anular una cita en el hospital (incompatible con horario laboral) y no consintieron darme una nueva por teléfono, tenía que pasar personalmente por mostrador, así que pensé que habría que hacer algún tipo de papeleo.
    El hospital está entre mi antiguo trabajo y la población en la que vivo - en mitad de la nada - así que me supuso tener que acercarme al terminar de trabajar, que ya estaba muerta y una hora más hasta llegar a casa.
    Pues me dio hora normal (le daba igual que hubiese anulado una cita o la estuviese pidiendo por primera vez), cosa que podría haber hecho perfectamente por teléfono. A mí me costó un mundo y no dejaba de pensar si hubiese sido una persona mayor en silla de ruedas que se traslada para esto...
    No facilitan nada. Más trabajo para ellos y más inconvenientes para nosotros.

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    1. Sí, realmente hay muy poca empatía por parte del sistema. Entiendo lo que dices, a mi a veces tras la consulta no me daban cita para la nueva porque... cito literalmente "no tenían la agenda abierta para esas fechas" ¡hablo de 3 meses solo! Y como no daban citas por teléfono tenía que volver otra vez. Otro viajecito que añadir. Como tú dices, para la gente mayor o más dependiente debe ser descorazonador. Y para un trabajador, tanto permiso en el trabajo... No hace falta decir más.

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  4. Y no son solo inconvenientes para el paciente. Cuando te hacen ir 5 dias, se obligan a tener a un profesional atendiéndote 5 veces, a tener las salas de espera llenas y un caos de papeles que alguien debe gestionar. Es muy ineficaz, con una mejor organización además de mejoras para los pacientes podrían ahorrar mucho dinero.

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    1. Completamente de acuerdo contigo Jacarma, el propio sistema se ve perjudicado con una organización tan ineficaz. Gracias por tu comentario.

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  5. Tienes toda la razón, la escusa de la agenda sin abrir en el Hospital Pta. Hierro de Majadahonda es de autentica vergüenza con un absoluto desprecio al paciente.
    Afortunadamente esto ya funciona de otra forma en otros hospitales.
    Ejemplo, Clínica de la Concepción en Madrid y Hospital General de Villálba donde he tenido que realizarme múltiples pruebas y en ambos me las han ajustado todas para el mismo día. Que casualidad los dos Sanidad publica con gestión privada mientras que Pta Hierro gestión publica total. Y si alguien lo duda pueden comprobarlo.

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    1. Pues sí, una pena que no se copien más los sistemas que funcionan. La sanidad no debería ocuparse solo de curar a la persona sino también de no complicarle más la vida. Gracias por contar tu experiencia.

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