Los calambres, otro síntoma típico de la insuficiencia renal

Cuando estaba en la etapa más avanzada del deterioro de mis riñones, antes de comenzar con la hemodiálisis, uno de los síntomas que más frecuentemente y con mayor virulencia sufrí fueron los calambres musculares. Recuerdo que incluso antes de que llegara esa fatiga tan intensa que me impedía hasta el simple ejercicio de caminar, ya tuve que dejar de dar paseos por la montaña con mis padres porque era empezar y los calambres me atacaban sin piedad uno tras otro.

Ganas de chillar cuando te da un calambre!!!

¿Quién no ha sufrido alguna vez un calambre? Pueden ocurrir por muchos motivos y generalmente no implican ningún tipo de trastorno; pero a veces sí están asociados a determinadas condiciones físicas o enfermedades y esto es lo que ocurre en el caso de la insuficiencia renal.

Un calambre es la contracción involuntaria y dolorosa de uno o varios músculos del cuerpo (esta es la teoría, en la práctica ya sabéis de sobra lo que es) Lo más habitual es que se den en las extremidades inferiores pero pueden ocurrir también en las superiores, en el cuello, el abdomen o la espalda.

Los calambres asociados al ejercicio o a un esfuerzo físico intenso son los más conocidos; se deben a que ese sobreesfuerzo del cuerpo produce un desequilibrio en los minerales y/o una deshidratación, ambas cosas predisponen la aparición de estas molestas contracciones musculares. Por eso los deportistas beben abundantes líquidos y toman alimentos ricos en determinados minerales.

La insuficiencia renal tiene un efecto parecido: la falta de depuración de la sangre por el ineficiente funcionamiento de los riñones produce un enorme desequilibrio de los minerales, este lleva a la obligación de respetar esas estrictas dietas bajas en sodio, potasio, etc. Por tanto la insuficiencia renal favorece los molestos calambres.

Algunos medicamentos como diuréticos, antihipertensivos o los destinados a controlar el colesterol también pueden tener entre sus efectos secundarios la predisposición a sufrir calambres musculares.
 
Para evitar los calambres producidos por la actividad física, se recomienda beber en abundancia e ingerir antes o durante el esfuerzo alimentos ricos en potasio y otros minerales, como determinadas frutas.   Pero he aquí que entramos en conflicto con la insuficiencia renal, pues esas son precisamente las cosas que están prohibidas cuando los riñones no funcionan: fuera líquidos porque se acumulan en el cuerpo al no expulsarse en forma de orina y fuera alimentos ricos en potasio por los serios peligros que implica la hiperpotasemia. Y estas normas no debemos saltárnoslas pues las consecuencias serían mucho peor que unos calambres.
Pero hay algo que también hacen los deportistas y que no tiene contraindicaciones para los enfermos renales, se trata de realizar estiramientos. Esto pude reducir en cierta medida la propensión de los músculos a tensarse o hacer que sea, al menos, menos doloroso.
Aquí tenéis algunas sugerencias de estiramientos; podéis escoger unos u otros en función de la zona del cuerpo donde sufráis habitualmente este problema.  La clave de todo buen estiramiento es que no debe producir ningún dolor, de ser así hay que dejarlo, pues si los movimientos no se hacen correctamente pueden llevar con el tiempo a lesiones.
La tabla ha sido tomada del blog "caminar más".
 
Otra cosa que debéis hacer es comentárselo al médico, pues él si lo ve necesario puede ajustar la medicación y la dieta.
 
Estas medidas probablemente aliviaran el problema, pero no acabaran con él por completo pues la solución es difícil cuando la causa es una insuficiencia renal. 
Las medidas a tomar cuando ocurra el calambre son tratar de estirar poco a poco el músculo afectado y realizar un masaje suave en la zona (si tú no alcanzas, para eso está la family ;) y los amigos, claro) En el momento del ataque se puede aplicar algo de calor, la vasodilatación ayudará a relajar el músculo, pero inmediatamente después es mejor el frío para aliviar el dolor.
 
Los calambres, por desgracia, son también un efecto secundario típico de la diálisis. En este caso los motivos son diferentes, generalmente se deben a que disminuye el volumen de sangre que llega a los músculos o por la falta de sodio. Para entender mejor  los calambres en diálisis os dejo este enlace al blog nefrología para todos:  Los calambres en diálisis: unos molestos compañeros de viaje.
 
Mi experiencia personal, sin embargo, es que los calambres disminuyeron su aparición cuando por fin comencé con la hemodiálisis.

Fuentes:
  • Mdsaude.com
  • Insuficienciarenal.com.mx
  • MedlinePlus
 

 

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