Corticoides: aliados y enemigos a la vez

Después de los antibióticos, los corticoides son probablemente los medicamentos más conocidos por la gente. Su uso terapéutico se extiende a multitud de síntomas y enfermedades: asma, alergias, lupus, problemas renales o hepáticos, artritis, dermatitis,... Quienes los tomamos de forma crónica los odiamos por sus efectos secundarios, pero también sabemos que sin ellos no podríamos vivir, nuestros síntomas empeorarían drásticamente. Pero, ¿qué son realmente los corticoides?
 
Nuestro organismo produce corticoides, también llamados corticosteroides, de manera natural; se trata de un grupo de hormonas secretadas por las glándulas suprarrenales y sus funciones son múltiples: controlan el equilibrio de la sal y el agua y la secreción hormonal de la glándula pituitaria, tienen efectos antiinflamatorios, actúan sobre la síntesis de glucosa y sobre el metabolismo de las proteínas,  intervienen en la distribución de las grasas y un largo etcétera. Pero los corticoides también pueden ser producidos artificialmente en un laboratorio. Estos corticoides sintéticos se pueden elaborar en multitud de variantes que dan lugar a los distintos fármacos (prednisona, prednisolona, metilprednisona, dexametasona,...) La cortisona fue el primer corticoide que se consiguió sintetizar, en el año 1944.

Los corticoides sintéticos pueden emplearse para suplir a los naturales cuando existe un déficit por alguna alteración en el correcto funcionamiento de las glándulas que los producen (ej. enfermedad de Addison); pero su uso más extendido deriva de sus potentes propiedades antiinflamatorias. A dosis farmacológicas, los corticoides reducen significativamente la inflamación tanto de órganos como de articulaciones, vasos sanguíneos, músculos o nervios. Esta propiedad es la que les hace tan útiles en cualquier enfermedad o problema que curse con inflamación. Otra característica que les confiere su amplia extensión en todas las ramas de la medicina es su acción sobre el sistema inmunitario, reduciéndolo significativamente; motivo por el que casi siempre suelen formar parte del tratamiento en las enfermedades autoinmunes. En la terapia post-trasplante se emplean para deprimir el sistema inmunitario de la persona trasplantada y evitar el rechazo del nuevo órgano, el cual es identificado por el sistema de defensas como un intruso al que debe combatir.

Los corticoides pueden ser subministrados de diferentes formas:
  • Por vía oral. El uso de pastillas es el más común en el tratamiento a largo plazo de enfermedades crónicas.
  • Por vía tópica. Las cremas o pomadas con corticoides se usan ante lesiones de la piel de tipo inflamatorio, como eccemas, dermatitis, reacciones a picaduras, etc.
  • Por vía parenteral. Los corticoides inyectables se emplean solo en situaciones puntuales que requieran de una respuesta rápida y contundente, por ejemplo ante un schock anafiláctico por una reacción alérgica desmedida, una crisis asmática o un brote agudo de aquellas enfermedades autoinmunes que cursan con brotes como la esclerosis múltiple. 
  • Por vía inhalada. Se emplean en enfermedades pulmonares y/o de las vías respiratorias como el asma.
El principal problema que presenta el uso de estos medicamentos es la elevada cantidad de efectos secundarios que tienen. Estos efectos se producen solo cuando se toman a dosis elevadas y durante un tiempo prolongado, generalmente es necesario sobrepasar los 7'5 mg/día por más de una semana. 
Los efectos secundarios más conocidos, por ser llamativamente visibles son:
  • Aumento de peso. Los corticoides, aparte de influir en la distribución de la grasa, provocan mayor apetito.
  • Edemas. Hinchazón por acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo. Esto más la acumulación de grasa en ciertas zonas da lugar a la llamada cara de luna llena, la cara se ve redonda e hinchada.
  • Hirsutismo. Aumento del vello.
  • Hematomas frecuentes.
  • Lenta cicatrización.
  • Acné
  • Estrías. 
Otros efectos secundarios posibles, menos aparentes pero más graves, son:
  • Hipertensión arterial.
  • Debilidad muscular.
  • Glaucoma. Trastorno ocular que puede ocasionar el daño del nervio óptico, generalmente por aumento de la presión del ojo.
  • Cataratas. Opacidad en la visión por afectación del cristalino del ojo.
  • Cambios de humor.
  • Disminución de la libido. Reducción del deseo sexual.
  • Insomnio.
  • Hipercolesterolemia. Aumento del colesterol.
  • Joroba de búfalo. Abultamiento provocado por la acumulación de grasa entre los omóplatos.
  • Trastornos menstruales.
  • Aumento de glucemia que puede desembocar en diabetes.
  • Descalcificación de los huesos, que puede degenerar en osteoporosis. Según los estudios, el peligro de osteoporosis se correlaciona más con la duración del tratamiento que con la dosis. Al cabo de un año de tratamiento el 40% de los pacientes tratados con corticoides de forma ininterrumpida presentan disminuida su masa ósea y al cabo de tres años la cifra se eleva hasta el 80%.
  • Osteonecrosis. La escasez de riego sanguíneo en el hueso puede provocar la muerte de este. Se da con más frecuencia en la cadera o el hombro, aunque puede afectar a cualquier articulación. 
  • Supresión suprarrenal. Al cabo de un tiempo de subministrar corticoides artificialmente, el cuerpo deja de producirlos de forma natural. Esto hace que se trate de una medicación que no se puede retirar de golpe cuando se ha recetado durante largo tiempo; la dosis debe ser reducida poco a poco, a veces pueden tardarse muchos meses hasta que las glándulas suprarrenales vuelven a producir estas hormonas en la proporción necesaria.
  • Aumento de las infecciones. A dosis elevadas, este es el efecto secundario más habitual y uno de los más graves. Como se comentó más arriba, una de las acciones de los corticoides es que deprimen el sistema inmunológico, esto hace al organismo mucho más susceptible a contraer infecciones.
Recuerda que cuando se habla de efectos secundarios se trata de efectos posibles, NO tienen porqué suceder y, en cualquier caso, en cada persona serán diferentes en tipo e intensidad. Si el médico te receta corticoides es porque los beneficios superan con creces a los efectos adversos.
Para evitar en la medida de lo posible los efectos secundarios, los médicos recomiendan:
  • Llevar una alimentación correcta, con cinco comidas al día, evitando el picoteo y atendiendo a las cantidades, por aquello del aumento de apetito. Y a ser posible rica en calcio para fortalecer los huesos.
  • Hacer ejercicio para controlar el aumento de peso y fortalecer músculos y huesos.
  • Disminuir la sal para reducir el riesgo de hipertensión y los edemas.
  • Realizar controles densitométricos periódicos para evaluar la pérdida de masa ósea.
  • No fumar y reducir al máximo la ingesta de alcohol, ya que son hábitos que exacerban determinados efectos secundarios.
  • Medidas de prevención de las infecciones; como las pautas que ya comenté en el artículo infecciones oportunistas. 

 Otros datos de interés
  • El riesgo de tomar corticoides durante el embarazo es muy diverso, ya que no todos los tipos, ni todas las dosis atraviesan la placenta de igual manera. Antes de quedarte embarazada debes consultar a tu médico.
  • El uso de vacunas atenuadas (las que contienen una versión viva debilitada del virus), como la triple vírica, la de la varicela o la del rotavirus, están contraindicadas cuando hay un uso elevado de corticoides; las vacunas inactivas pueden usarse sin problemas.  Consulta a tu médico antes de someterte a una vacunación.
  • Los corticoides pueden producir un deterioro de la respuesta inmune de las vacunas, es decir, aunque te vacunen puede que no se obtengan los efectos de protección esperados. 
  • Algunos estudios correlacionan el uso prolongado de corticoides con un crecimiento disminuido en los niños.
  • La correlación entre corticoides y úlcera no está clara; algunos estudios exponen que se trata de un efecto secundario más, otros expertos concluyen que la posibilidad de sufrir una úlcera solo está relacionado con la ingesta de medicación y no directamente con que se trate de corticoides. En cualquier caso se recomienda tomar la cortisona acompañada de algún alimento, la hora del desayuno sería la más recomendable.
  
 Fuentes utilizadas en este post:
  • Los corticoides en medicina. R. Cervera y J. Font. Servicio de enfermedades autoinmunes. Hospital Clinic de Barcelona.
  • Manejo de los corticoides en la práctica médica. J. C. Galofre. Revista médica universitaria de Navarra vol. 53 n°1 (2009)
  • Los corticoides en reumatología. Sociedad española de reumatología.
  • Web Demedicina 
  • Web MedlinePlus (Biblioteca nacional de medicina de EEUU)   




    Comentarios

    1. Este tema me resulta familiar. Yo tuve que sufrir los "bolos" (como los llamaban las enfermeras) de metilprednisolona 1 gramo intravenoso al día, durante 5 días durante los brotes agudos de EM. No fue agradable y para colmo me salio una pequenha chepa que afortunadamente desapareció.

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Los odiados efectos secundarios, a dosis tan grandes se notan muchísimo, afortunadamente los más visibles van desapareciendo cuando se bajan. Lo malo son los que quedan cuando se toman a largo plazo, como la descalcificación. Gracias por tu comentario.

        Eliminar
    2. Un post muy bueno y completo Esther.
      Corticoides... una relación de amor-odio, un ni contigo ni sin ti.
      La primera experiencia fueron infiltraciones para una tendinitis de hombro; y los mofletes y los brazos se me hincharon de una manera increíble. Al terminar el tratamiento, al tiempo bajó.
      Ya llevo un año con corticoides para el lupus y eso ya es otra historia. Porque me cuesta aceptar el cambio. No por haber engordado (muchos años ya con peso para arriba y para abajo), sino por la cara redonda, la nueva silueta, la joroba... cuando he sido "guitarra", tuviera los kilos que tuviera. El carácter... me lo noto mucho peor, cuesta controlarse. Pero es la primera vez desde el 2011 que he alcanzado el mínimo de plaquetas (de 51.000 a 125.000). Así que es un mal necesario (aunque tendría que estar ayudándome con más cosas). No veo hora de que me los quiten.

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Sí, lo cierto es que uno nunca termina de acostumbrarse a esos cambios de imagen. Yo los tomo desde los 3 años (cuando enfermé) y es curioso que cuando miro mis fotos de la infancia puedo saber perfectamente cuando estaba con dosis altas y cuando bajas o hacía una pausa; soy como dos niñas completamente distintas. Ahora, gracias a que el riñón funciona muy bien, tomo desde hace años una dosis muy baja (5 mg) y a esa cantidad ya no provoca los efectos visibles, al menos los más aparentes como hinchazón, porque otros como p.e. los hematomas continuos los sigo teniendo. Aunque lo peor es lo que le hace al cuerpo por dentro. Pero como tú dices, son necesarios. En mi caso sé que no me los van a quitar jamás, solo espero que no tengan que aumentarme la dosis :)
        Gracias por el comentario.

        Eliminar
      2. Yo también estoy solo a 5 mg, por eso temo la subida aunque mi dra es muy prudente y prefiere quedarse corta con la medicación por lo que dices, lo que hace por dentro (más lo que me reacciona todo)

        Eliminar
    3. Hola!

      Yo también tome prednisona por 6 meses debido a una falla renal que tuve. Actualmente ya llevo 1 mes sin tomarla pero tengo casi todos los efectos secundarios y otros que aquí no se mencionan, me salieron puntitos blancos en toda la cara lo cual hace que todo el tiempo este rasposa, la cara se me pone roja todo el tiempo, me salen muchos pellejitos en los labios y además se me pusieron de color gris y por si fuera poco, todo el cuerpo me hormiguea y estoy temblorosa todo el tiempo... espero que todos estos efectos desaparezcan con el tiempo 😔

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Hola Lulú, muchas gracias por compartir tu experiencia. Como es lógico aquí solo se mencionan los efectos secundarios habituales, los que experimenta casi todo el mundo, luego como en todos los medicamentos hay una infinidad de efectos que pueden ocurrir en pocas o raras ocasiones. Si tus problemas se deben al medicamento, tranquila que irán desapareciendo. En mi opinión lo mejor sería comentárselos al médico por si no se trata de efectos secundarios sino de síntomas de algún problema de salud, él sabrá aclarar tus dudas mejor que nadie. Espero que vayas mejorando pronto, muchos ánimos.

        Eliminar

    Publicar un comentario