Cuando mi hijo tenía asma

Hoy es el día mundial del asma, una enfermedad que afecta a 235 millones de personas en el mundo. Es también la enfermedad crónica más común en niños. 
Os voy a contar mi experiencia personal con el asma.






Mi hijo padeció asma durante cuatro años. Todo empezó cuando tenía 2 años; de pronto mientras corría le dio un ataque de tos que no le cesaba ni siquiera en reposo. Le llevamos al médico y le pusieron una mascarilla para que estuviera durante un rato respirando de una bombona de oxígeno. Después le mandaron a casa, pero seguía con tos continuamente y volvimos al médico. Primero le recetaron un jarabe descongestivo que no tuvo ningún éxito, luego pasaron a un antiestamínico por si se trataba de un proceso alérgico y le recetaron también ventolín dos veces por semana. Como los niños tan pequeños no saben inspirar profundamente, tuvimos que comprar una cámara de plástico con una mascarilla. El medicamento se soltaba en la cámara y mi hijo tenía que llevarla puesta un par de minutos para respirarlo completamente.

La tos seguía  y sobre todo los ataques en cuanto corría un poco o por las noches. Tuvimos que volver a urgencias para que le dejaran otra vez con el oxígeno durante casi una hora. Finalmente le mandaron pruebas. Le hicieron una radiografía de tórax  y las pruebas de la tuberculosis y de la tosferina, ambas salieron negativas. En la auscultación se apreciaban pitos y silbidos, le mandaron continuar con las inhalaciones de ventolín cada cuatro horas y le remitieron a los neumólogos.

En el departamento de neumología le hicieron varias pruebas de soplar y cosas así. Mi hijo había cumplido ya tres años pero aún así no es fácil dar instrucciones a un niño tan pequeño, no obstante le trataron en el departamento pediátrico y las pruebas estaban adaptadas. Recuerdo, por ejemplo, que en la prueba de soplar en un tubo, tenía que intentar apagar una vela que aparecía en una pantalla de ordenador.

La especialista le diagnosticó asma episódico intermitente.
Y decidió tratarle con un aerosol de corticoides (pulmicort) que había que darle cada 12 horas por diferentes periodos de tiempo y con ventolín a demanda, esto último quería decir que había que darselo cuando tuviera tos o fatiga (distanciando las tomas cada cuatro horas)

El año siguiente tuvimos que estar con este tratamiento y mi hijo necesitó con bastante frecuencia recurrir al ventolín, pues era hacer un poquito de esfuerzo y darle un ataque de tos. Pero al siguiente año los ataques de distanciaron bastante, cada vez podía hacer más ejercicio sin ahogarse y la tos nocturna despareció. Dejó de usar el pulmicort y a penas necesitaba el ventolín. Y así pasó otro año y empezó a hacer carreras como cualquier niño, sin ahogarse y los ataques de tos se redujeron a aquellas ocasiones en las que tenía alguna inflamación de garganta. Y cuatro años después, cuando tenía seis, la cámara de respirar estaba ya en el fondo de un cajón y los medicamentos caducando en el armario de las medicinas.

La especialista nos explicó que es bastante común que el asma de los niños desaparezca espontáneamente; en el caso de mi hijo, además, podía encontrarse la explicación en el hecho de que nació prematuro. Nos dijo que ya no era necesario que volviéramos a consulta, salvo que tuviera problemas de nuevo. Pero eso no ocurrió; después de aquellos cuatro años el asma se fue igual que vino, de repente.

Ahora mi hijo es un chaval saludable que no tiene ningún problema para realizar ejercicio físico, ni siquiera es un chico que se constipe con facilidad.

Para saber sobre asma podéis consultar:




Comentarios

  1. No sabes cuanto me alegro de que se le haya pasado el asma a tu hijo. Se pasa muy mal... El pequeño mío sufrió hasta hace un año, muchas bronquiolitis y muchas crisis parecidas.
    El médico decidió operarle de anginas porque al parecer era lo que le provocaba este tipo de crisis, laringitis, faringitis, bronquitis... Y desapareció el resto desde entonces!
    Pero sí, es muy angustioso ver como una criatura se está ahogando, y estar todo el día con el aerosol en la mano...

    Un saludo!

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    1. Pues yo también me alegro mucho de que a tu hijo se la haya pasado, aunque el pobre tuviera que pasar por una operación. Lo bueno es que se encontró una solución. Un abrazo.

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  2. ¡yo tampoco tengo amigdalas! Estaba siempre con anginas y se fueron a la basura con 6 años.
    Me alegra mucho que vuestros chicos lo hayan superado. Una amiga mía está muy angustiada con su hijo y es normal. Se pasa mal viendo a un ser querido y más si es pequeñito.
    Pero intento animarla poniéndole el ejemplo de mi padre. No quiere decir nada porque ya sabemos que cada caso es diferente, pero nunca hay que perder la esperanza.
    Tenía un trabajo muy estresante y fumaba muchísimo, a pesar de hacer deporte. Todos los compañeros lo hacían y bueno una bronquitis crónica mal curada lo llevó al hospital por más de un mes. Estuvo más para allá que para acá. Además pasado un tiempo, en el entorno sanitario estaba "bien" y al salir a la calle se ahogaba.
    Recuerdo cuando volvió, aquellos años duros en los que mi padre estaba en casa, tomaba muchísima medicación, mi madre no dejaba a ninguna visita entrar fumando (aquellos tiempos) y lo que me ha marcado de por vida, los pitidos de mi padre al intentar respirar, el inhalador agitándose y el ruido de la descarga.
    Mi padre dejó de fumar, hubo tiempos mejores que otros.
    Finalmente por los cambios de domicilio, pasamos de mar a montaña y vuelta al mar. Y eso dice el médico que fue lo que le curó el asma.
    Hace muchos años que no usa el Ventolín de manera habitual. Tiene uno en casa y lo ha usado de manera puntual, en algún resfriado de los que cogen el pecho.
    Ahora usa máquina para dormir porque tiene apnea, pero con diferencia está mucho mejor que cuando todo aquello empezó con 36 años.
    Un beso a las dos.

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    1. Gracias por contarnos tu experiencia, es un caso de asma muy interesante. Celebro que la situación de tu padre mejorara, al menos trajo algo positivo: dejó de fumar.
      Y espero que se solucione el caso de tu amiga, como tú dices cada persona evoluciona de una forma pero no hay que perder la esperanza. Yo creo que en niños es más común que en adultos, que el asma desaparezca con los años. Otro beso para ti.

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