Por fin algo "negativo" Mi camino hacia la maternidad (con un trasplante de riñón) Parte VI

Lo siento Esther, ha salido positiva la prueba del citomegalovirus. Ya sabes que si lo tienes, el embarazo está totalmente contraindicado, el riesgo de malformaciones graves es muy alto. Son las primeras palabras de la tocóloga al volver a la consulta.

Después de tantos días intentando decidir de la mejor manera y cuando por fin había averiguado que el problema de prematuridad en trasplantadas no es tan grave, me salen con algo en lo que ni siquiera había pensado. 

Me siento como si me hubiesen regalado un ramo de flores para luego arrancármelo de las manos y pisotearlo.


Continuación de la Parte V

Vuelta a esperar

Al parecer este era el resultado lógico ya que contraje este virus en el hospital cuando todavía no me habían dado el alta tras el trasplante

¿Eso significa que se acabó todo? No, solo supone más tiempo de angustia e incertidumbre. Los análisis que me han hecho solo miden si tengo anticuerpos (lo cual era de prever habiendo estado contagiada), pero eso no significa que deba tener el ADN del virus. Para saberlo hace falta otra prueba llamada PCR.

La doctora insiste en que "si sale positiva no puedo dejarte tener un hijo" Eso me molesta un poco porque ya le he explicado que no quiero arriesgarme si no hay garantías de éxito para mi hijo, que si el preconcepcional contraindica el embarazo nos olvidamos definitivamente. ¿Acaso no me cree? ¿Qué sentido habría tenido entonces someterse a estas pruebas  y esperar todo este tiempo? Pero entiendo que ella también se siente responsable de lo que pueda ocurrir y por eso es tan tajante.

Es tan doloroso pensar que todo este periplo esté llegando a su fin y pueda hacerlo de forma negativa por culpa de un...positivo. 

No deja de tener cierta ironía que en medicina la palabra positivo casi siempre signifique algo malo.

Salgo de la consulta destrozada, sin poder evitar las lágrimas, pero con el deseo de que llegue cuanto antes el día de hacerme los nuevos análisis para conocer el desenlace final de esta historia. Esta está siendo la decisión más larga y difícil de mi vida.

La próxima cita dentro de mes y medio. Mientras tanto las vacaciones de verano, espero que me sirvan para recobrar mi espíritu optimista de siempre.


Por fin algo "negativo" 

Diez días recorriendo Holanda con la tienda de campaña me han sentado muy bien y mis ánimos vuelven a estar a tope. Pero de nuevo en Madrid mi cabecita otra vez se sumerge sin descanso en todo tipo de pensamientos: buenos, malos, absolutamente surrealistas... todas las fantasías son bien recibidas. Me da envidia mi marido que es capaz de plantearse "para que volverme loco con elucubraciones si no me van a servir para conocer los resultados"

Estamos de nuevo en la sala de espera de la consulta, mi cuerpo lleva horas temblando sin que pueda evitarlo. Todavía no he cruzado la puerta y ya tengo ganas de llorar. Mi frase de los últimos días ha sido "hazte a la idea de que saldrá positivo" pero en el fondo no soy capaz de creerlo. Estoy convencida de que tendremos un hijo pero ese convencimiento me aterra y quiero engañarme engañando a los demás con mi falsa seguridad de que estoy preparada para afrontar cualquier respuesta.

Traspasamos la puerta del consultorio y nos sentamos frente a la tocóloga. 
Cuéntame qué tal los análisis de nefro. Es lo primero que nos dice.
Bueno eso no es lo que me preocupa ahora -le contesto- porque si lo del CMV salió positivo, se acabó todo.
A ver un momento... Solo son unos segundos pero a mí me parece interminable el tiempo que tarda en consultar los resultados. Aprieto fuertemente la mano de mi marido e intento leer en su rostro antes de que las palabras asomen a su boca; entonces veo cómo una sonrisa se va dibujando en su rostro. ¡Negativo, totalmente negativo! No tienes el virus.
El corazón me da un vuelco, por fin un escollo menos.

Los análisis de nefro estupendamente pero las infecciones de orina continúan. Tengo que seguir tomando antibióticos pero he leído que algunos no son perjudiciales para el feto. Le comento a la doctora. Puedes tomar cualquier beta-lactámico. Me aclara ella.

Aunque no es bueno tomar medicamentos durante la gestación, está claro que el riesgo de ciertas enfermedades es mucho más serio que los efectos secundarios de algunos fármacos. Hoy en día los médicos tienen bastante cuidado de no recetar lo que denominan medicamentos teratógenos, disponen incluso de un teléfono donde pueden consultar si tienen dudas.

Tengo el visto bueno de la tocóloga y del nefrólogo. Me cuesta creer que haya llegado este día.

Todavía habrá que esperar otro mes porque el medicamento de ácido fólico que me recetaron no se ha transformado adecuadamente en el compuesto necesario debido a que se ha producido una especie de interferencia con los otros medicamentos que tomo. Tendré que tomar otro distinto que consiste ya en el propio producto sintetizado, de ahí que aún toque esperar.

Para lo que viene ahora ya no hay libro de instrucciones. ¡Os toca a vosotros solos! Nos despide con humor la doctora.

De vuelta en la sala de espera del hospital mi marido y yo nos abrazamos y comienzo a llorar, como todas las veces atrás al salir de una y otra consulta, pero esta vez de alegría. Me siento la persona más afortunada del mundo. Los otros pacientes se nos quedan mirando sorprendidos. Más de uno habrá pensado que la buena nueva que nos han dado es que vamos a ser papás. Yo me siento como si así fuera. Nueve meses, otro año... qué más da. Al fin he podido concederme a mí misma el permiso para intentarlo.

(Seguir leyendo: Parte VII y última)

Foto: Ryan Mcguire


Comentarios

  1. "No deja de tener cierta ironía que en medicina la palabra positivo casi siempre signifique algo malo", Cuanta razón.

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    1. Hay que pensar en positivo y confiar en que de negatvo ;)

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