El día que decidí ser optimista

Nací optimista. Lo confieso, tuve esa suerte. Lo traje puesto como ser rubia o tener los ojos azules. Pero igual que el que nace con dotes para correr puede perder el entusiasmo al ver que nunca gana una carrera, también el optimismo se puede ir desvaneciendo.
Por eso para mí lo importante no es si naces con una predisposición a ser optimista o pesimista, sino lo que eliges ser te cueste lo que te cueste.

Yo un día decidí que sería optimista, aunque en ese momento estuviera llorando.


Decidí que una visión positiva me ayudaría a superar mejor los baches y me traería más alegrías.

Aquel día, al salir de la sesión de tres horas de hemodiálisis, escribí en mi diario:

Mi corazón llora mientras sonrío, pero a veces, si consigo mantener la sonrisa, también él se contagia y brinca de alegría. Si mis ojos llorasen al tiempo que mi corazón tal vez este no volvería a sonreír.
Son las palabras de una chica de 23 años que estaba triste pero que no quería perder el optimismo, aunque perdiese las carreras.

Al final la vida me ha regalado muchísimas victorias (mi trasplante, mi matrimonio, mi hijo, mi profesión) Pero estoy convencida de que muchas de ellas han llegado porque aquel día tomé la decisión de mirar siempre adelante con ilusión. Aquella decisión fue mi mayor acierto en la vida.

Un abrazo, la puesta de sol, ver una tormenta a través de los cristales,  una charla con un café en la mano, un buen libro, comerse un bocata a la sombra de un árbol,... disfrutar de las pequeñas cosas son la clave de mi felicidad.  
¡Y la vida está tan llena de esos pequeños momentos!

Aprende a valorar esas cosas sencillas pero hermosas que te vas encontrando por el camino y estarás dando un paso más hacia tu felicidad.




Comentarios

  1. Preciosa entrada, Esther. Creo que ambas tenemos esa fuerza, ese optimismo y esa energía, que a otros les faltan y por eso debemos intentar transmitir, a través de nuestros blogs, esas emociones, y demostrar a otros enfermos crónicos que se puede ser feliz a pesar de las dificultades y los baches.
    Un fuerte abrazo.

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  2. Muchas gracias Ana. Tienes toda la razón, a mí personalmente siempre me ha ayudado leer historias motivadoras de otros y me encantaría que mis anécdotas también ayudaran a alguien. A veces la solución a nuestros miedos o preocupaciones está en cosas sencillas pero difíciles de ver y otras personas nos pueden ayudar a descubrir ese camino.
    Otro abrazo fuerte para ti.

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  3. Me parece impresionante todo lo que cuentas y es una suerte que quieras compartirlo. No hace falta estar enfermo para necesitar leer estas experiencias y que te ayude, porque a veces a través de los ojos de los demás podemos conseguir ver algo que los nuestros no han conseguido ver. Todos deberíamos llegar a esa filosofía del optimismo, pero madre mía.... qué fuerte y qué perseverante hay que ser, no?
    Súper interesante el tema, Esther. Sigue profundizando en él.... esto engancha!!

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    1. Muchas gracias Gisela. Con comentarios así puedes estar segura de que seguiré adelante con este proyecto que solo es posible gracias a vosotros, los que me leéis. Un fuerte abrazo

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  4. Me apunto a los del bocata debajo de un árbol, Esther :-). Nos hemos conocido virtualmente "gracias" a que compartimos el mismo camino y hoy me he asomado a tu ventanita y me has regalado más de una sonrisa.

    Me encanta tu blog. Felicidades! Por él, por ti, tu familia y la vida que has construido. Por querer compartirlo todo con el mundo y así ayudar.

    Un abrazo enorme!!

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    1. Muchísimas gracias Nuria. Tus palabras son un aliento. Tanto a Ana (vivirconinsuficienciarenal.com) como a ti (tulupusesmilupus.com) se os puede considerar madrinas virtuales de mi blog. Me parece tan increible lo que hacéis, informáis desde la persona y al mismo tiempo con rigor científico. Leeros me motivó a poner en marcha este proyecto.
      El próximo bocata que me coma en el campo te lo dedico ;)
      Un fuerte abrazo

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  5. Parece mentira cuantas cosas están en la mano de los enfermos y lo que nos cuesta darnos cuenta.
    Yo tengo esclerosis múltiple y también un día decidí ser optimista. Como en tu caso, como en el de todos, la vida traerá lo que quiera, pero mientras eso que traiga no sea muy malo lo menos que podemos hacer es aprovechar y disfrutar lo que tenemos, ese abrazo, esa puesta de sol... Cuando vengan mal dadas ya veremos.
    Mi mejor decisión en la vida fue ser optimista, veo que la tuya también (gracias por compartirlo), y espero que muchos otros elijan también este camino.
    Creo que ya tengo otro blog para leer :)
    @CleoLagos

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    1. Gracias @CleoLagos por unirte a esos lectores que hacen que no pierda las ganas de seguir escribiendo. Es también un placer seguirte en twitter y ver que compartimos otras cosas, entre ellas la mejor de todas: nuestro optimismo. Ojala, como tú dices, muchos otros decidan seguir también este camino que, sin duda, permite disfrutar mejor del recorrido aunque este no sea sencillo.

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