Cinco motivos por los que no deberías sobreproteger a tus hijos

Cuando se pregunta a los padres que es lo que desean para sus hijos, la respuesta más habitual después de un evidente "que sean felices" es "que aprendan a ser autónomos". Para lograr estos objetivos lo primero es huir de un estilo de crianza sobreprotector.


A veces es difícil para los padres distinguir la línea entre cuidar de los hijos y sobreprotegerles, es decir, protegerles más allá de lo necesario. Esta línea puede ser aún más difícil de trazar en el caso de hijos enfermos o con algún tipo de discapacidad. Es importante hacer un ejercicio de reflexión y tratar de analizar si en casa estamos utilizando un estilo de educar sobreprotector ya que, como veremos a continuación, este puede contribuir a potenciar justo lo contrario de lo que queremos para nuestros hijos.

Consecuencias negativas de la sobreprotección


  1. Dependencia. Un niño al que se le facilitan todas las tareas cotidianas, al que el día a día nunca le supone un reto porque siempre tiene alguien detrás que hace las cosas por él, es un niño que se vuelve cada vez más necesitado de los demás y menos independiente. Nadie nace sabiendo hacer las cosas, a algunas personas les costará menos aprender y a otras más, pero todo el mundo necesita practicar para alcanzar un nuevo objetivo.
  2. Timidez e inseguridad. Tener tendencia a la introversión o a la soledad no supone ningún rasgo negativo, siempre y cuando la persona sea capaz de enfrentarse al mundo cuando sea necesario, sin sentir un grado excesivo de ansiedad. Sin embargo las personas tímidas e inseguras no poseen esta capacidad. Para ellos cualquier interacción fuera del hogar o de su círculo más íntimo es una fuente de malestar emocional. En el niño tímido se juntan generalmente dos impresiones falsas de la realidad. Por un lado la idea de que él no tiene los recursos necesarios para salir airoso de las situaciones que puedan surgirle y que necesita, sí o sí, el apoyo de los padres y, por otro lado, una exagerada valoración de las consecuencias negativas que una actuación errónea podría acarrear. Ambas ideas provocan un miedo exagerado a emprender cualquier iniciativa, bloqueándole y reduciendo ampliamente su interacción con sus propios compañeros de clase u otros niños. Lo cual genera aislamiento, dificultad para hacer amigos y, por ende, infelicidad.
  3. Baja autoestima. Un estilo de educación sobreprotector trasmite al pequeño la idea de que sus padres no confían en sus habilidades y en que será capaz de hacer las cosas por sí solo. Y la imagen que un niño tiene de sí mismo es sobre todo el reflejo de la imagen que sus padres tienen de él (o mejor dicho de la que él cree que sus padres tienen)  La baja autoestima es como una barrera invisible que el propio niño coloca delante y que le impide asumir riesgos y avanzar hacia su autonomía.
  4. Egoísmo.  Todos los niños son de pequeñitos egocéntricos, creen que el mundo gira en torno a ellos y son incapaces de ver o entender que los demás tienen otros sentimientos, otras necesidades y otras formas de pensar. A medida que los papás van exigiéndoles pequeñas cosas y que van viendo que a veces tienen que hacer concesiones a sus deseos, su mundo se va ampliando y su capacidad para ponerse en el lugar del otro (empatía) crece. El mundo deja de ser un YO para convertirse en un Nosotros. Pero cuando los padres centran todos sus esfuerzos en procurar que el hijo siempre esté contento y no viva nada que le incomode, el pequeño, lógicamente, no es capaz de trascender de esa visión en la que él es el centro del universo y su egocentrismo natural, en lugar de desaparecer, se va tornando con la edad en egoísmo .
  5. Rebeldía. En algunos casos el niño sobreprotegido se hace consciente de este exceso de celo de sus padres y responde con una conducta de alejamiento que generalmente se desvía excesivamente hacia el lado contrario. Como advierte el psiquiatra Javier de las Heras en su libro Rebeldes con causa:
Los niños y aún más los adolescentes [...] al considerar exageradas las limitaciones y advertencias del padre, caen con facilidad en el extremo opuesto, no viendo peligro en nada. De esta forma, la sobreprotección de los padres ha ocasionado precisamente lo contrario de lo que pretendía.

 Mejorando la autonomía de los hijos

Aquí tienes algunos sencillos pasos para mejorar la autonomía de tu hijo y enseñarle a madurar poco a poco:
  • Muestra siempre una actitud que le haga sentir que crees en su capacidad para salir adelante.
  • Valora y alienta sus intentos de ser independiente y de superarse a sí mismo.
  • Juzga sus logros por el esfuerzo realizado y no por los resultados obtenidos. 
  • No hagas por él lo que ya puede o debería hacer, aunque él sea más lento o lo haga peor. Sin práctica no hay aprendizaje.
  • Dale más libertad según se hace mayor, para que perciba que crecer implica madurar y ser responsable de uno mismo (deja que elija su ropa, que decida qué actividad quiere hacer después del cole, que duerma en casa de un amigo,...)
  •  Exígele que colabore en las tareas del hogar en la medida de sus posibilidades. Así se sentirá parte activa de la unidad familiar y no un mero observador.
  •  Si tu hijo padece una enfermedad, enséñale a organizar sus pastillas, a controlar su dieta, a reaccionar ante posibles síntomas,... en definitiva, a manejar por sí mismo su enfermedad para que esta no se convierta en una atadura.
Esther García Schmah
Psicóloga y pedagoga  

Comentarios

  1. Clara forma de exponer esta problemática. El tema es verdaderamente importante. En mi opinión muchos problemas de adolescentes y adultos, que no se saben relacionar con su entorno (matrimonio, trabajo, hijos...) tienen su origen en una sobreprotección en su infancia y en un "haberlo tenido todo". Me encanta cómo explicas las cosas Esther, te animo a que sigas escribiendo en el blog sobre este tipo de temas que a todos, padres y los que planean serlo, nos interesa muchísimo

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Siempre es agradable saber que lo que una escribe es recibido con interés por quien lo lee; eso sin duda me da ánimos para seguir adelante con el blog.

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